lunes, 20 de octubre de 2014

The Howlin' Wolf Story: The Secret History of Rock & Roll

Casi dos metros de estatura y más de cien kilos peso. Esa era la carta de presentación de este titán del blues. Un tipo que procedía, como mandan los cánones, de las plantaciones de algodón, en las que trabajó durante su juventud. Pero emigró pronto a Chicago para encontrarse con todo el movimiento que allí se estaba creando de la mano de Muddy Waters, Buddy Guy y los hermanos Chess, entre tantos otros.

Howlin’ Wolf retorció el género y lo mezcló con influencias de Charley Patton y Jimmie Rodgers para dar la forma definitiva al blues contemporáneo que conocemos desde los años sesenta. Pero más allá del blues, y como el propio título nos anticipa, este documental entronca su música directamente con el rock & roll. Quizá enfocándose demasiado en su figura, indudablemente indispensable, pero no la única a mencionar sobre los orígenes del rock & roll.

El documental nos ofrece un buen número de actuaciones en directo de los años sesenta y setenta, entre las cuales es especialmente reseñable la actuación de Son House interpretando el clásico John The Revelator y la de Wolf en un bar de Chicago. Aunque también tenemos oportunidad de deleitarnos con las apariciones de Bukka White, Hubert Sumlin, Memphis Slim, Willie Dixon y Muddy Waters, además de varios miembros de sus bandas y su familia. The Howlin' Wolf Story desgrana la vida del músico sin entrar en muchos detalles, aunque con varias anécdotas interesantes, pero es de las pocas oportunidades que tenemos de ver a estos músicos en directo. Y ahí radica sobre todo su interés.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La selección de novedades

Primeros de septiembre. Comienza el último tramo del año, el periodo en el que se concentran la mayor parte de las novedades musicales. El motivo no es difícil de desentrañar: con las navidades en el horizonte y más recientes estrategias como el black friday, los consumidores estamos más abiertos a gastarnos los cuartos. No será difícil por tanto que a alguien le caiga como regalo un recopilatorio novísimo de ese músico del que ya podemos encontrar varias decenas de "best of" en el mercado.

Pues bien, en esta situación quienes nos dedicamos a esto de escribir sobre discos nos enfrentamos a un panorama ensordecedor: cerca de 150 novedades sólo en el mes de septiembre, según Metacritic. Añadamos a esa cifra un número nada desdeñable de discos procedentes de pequeños sellos que no aparecen en estos listados y todos aquellos que, por un motivo u otro, se nos escaparon en los meses anteriores. Sólo a ojo nos salen cifras apabullantes...

De esta forma, el redactor musical se ve obligado a hacer una selección de aquellos trabajos que considere más interesantes para los lectores, como ya comenté en otra ocasión. Pero, ¿cómo hacer frente a esta barbaridad de lanzamientos? Me atreveré a dar algunas recomendaciones:

  1. Usar lectores de RSS, como Feedly y similares, mediante los cuales estar informados de todas las novedades. Ordenar las fuentes por géneros nos ahorrará además bastante tiempo a la hora de localizar más tarde las referencias. 
  2. Mantener un contacto constante con el redactor jefe para recibir a tiempo las promos digitales.
  3. Crear una carpeta en la que tengamos todo el material pendiente de escuchar y un documento con los discos que aún tenemos por reseñar con información básica (fecha de lanzamiento, sello, etc.)
  4. Redactar un breve resumen de cada disco que vayamos escuchando. Opción que, aunque nos exige mayor dedicación, es muy útil a la hora de seleccionar posteriormente los discos.
  5. Seleccionar los discos que formarán parte de nuestras reseñas mensuales en base a nuestros propios criterios o a los de la publicación (mucho mejor si ambos pueden ir de la mano).
  6. Dejar a un lado las prisas. Es prácticamente imposible escribir una reseña decente de un disco al que le hemos dado apenas un par de escuchas. No pasa nada por reseñarlo al mes siguiente.
Estas son sólo algunas pautas sencillas que al menos a mí me ayudan a seguir con cierto orden el veloz ritmo de publicación de discos. Seguro que cada uno tendrá sus propios trucos y metodologías de trabajo, así que cualquier apunte, sugerencia o discrepancia es bienvenido.

lunes, 7 de julio de 2014

Judas Priest – Redeemer of Souls (2014)


Cinco discos de estudio en más de veinte años no parecen muchos. Especialmente cuando ninguno de los que la banda británica ha grabado desde Painkiller ha superado el nivel mínimo nivel exigible para una formación tan legendaria. Jugulator y Demolition tenían el lastre para muchos de un 'Ripper' Owens que no daba la talla, aunque la composición flojeaba bastante más que el papel que hacía el joven Owens. La vuelta de Halford tampoco mejoró demasiado las canciones y Angel Of Retribution y Nostradamus apenas aportaban algo más que la posibilidad de volver a escuchar al vocalista en la banda en la que se formó.

Entretanto se ha producido un cambio fundamental. K.K. Downing se marchó hace tres años y, aunque su sustituto cumple en directo, no parece haber tenido un papel relevante en la composición de este nuevo trabajo. Por suerte aún queda Glenn Tipton para aportar unos cuantos buenos riffs y un par de solos interesantes en Sword Of Damocles, Secrets Of The Dead o Crossfire. Más allá de eso Redeemer Of Souls suena a refrito de tiempos mejores. La canción que da título al álbum parece estar construida sobre el mismo patrón que Hell Patrol y Beginning Of The End sobre Beyond The Realms Of Dead. Y no son las únicas que recuerdan demasiado a éxitos del pasado...

Redeemer Of Souls es un disco entretenido para unas pocas escuchas, como en su momento también lo fueron Jugulator o Angel Of Retribution. Teniendo en cuenta la edad de sus miembros es hasta admirable que conserven ciertas capacidades, porque si bien Halford está muy lejos de sus años mozos y tiene una buena ayuda digital, aún es capaz de aportar algunos momentos bastante decentes.  Sin embargo, este disco está aún demasiado lejos de lo que Judas Priest significaron en los 70 y 80. Hay rumores que dicen que este será su último álbum y no sería una mala idea dejarlo en este punto. Aún podemos disfrutar de los clásicos en directo y la banda es capaz de ofrecer un espectáculo digno, así que me quedo con eso.

lunes, 23 de junio de 2014

Ecomusicología: definición y algunas consideraciones

En los últimos años una nueva rama de los estudios musicales está cobrando cada vez más fuerza: la ecomusicología, y, sin embargo, aún son pocos los textos en castellano que podemos encontrar sobre ella. Por eso, me parece interesante dedicar aquí un pequeño espacio para definir y delimitar esta disciplina.

A grandes rasgos la ecomusicología se dedica al estudio de las relaciones entre las personas, la naturaleza y el sonido. Aunque fundamentalmente surge de la etnomusicología, es un campo de estudio en el que convergen otras materias, como la historia, la biología o la acústica, entre otros. Pero ¿qué cuestiones estudia la ecomusicología? Pues lo cierto es que, por lo que he podido leer, muchos de los objetos de estudio se centran sobre todo en la inclusión de la conciencia ambiental en el estudio de cuestiones musicológicas, aunque también existen estudios sobre el impacto ambiental de las giras de músicos o el uso como instrumento de caparazones de animales.

Sin embargo, la cuestión que me parece más interesante es la que se refiere a la conservación de tradiciones musicales amenazadas. Como muchas especies en peligro de extinción existen también muchas tradiciones musicales -una pata más de la cultura- que se encuentran en situaciones que podrían hacerlas desaparecer y cada vez se hace más necesario un esfuerzo colectivo para evitarlo.

Los peligros de la homogeneización cultural son similares a lo que ocurre en la naturaleza. Si la uniformidad genética hace a las especies más vulnerables a ciertas epidemias e infecciones y la consanguinidad ha mostrado en numerosas ocasiones sus nefastas consecuencias (baste echar un vistazo a dinastías como los Austrias o los Borbones) la falta de diversidad cultural -y musical- tiene también sus efectos, pero en la comunicación, la adaptación y el sistema de interacción que la comunidad tiene con su entorno. Además, como comentaba en este artículo en Musicópolis sobre la guerra fría cultural, "las armas más importantes ya no matan, sino que crean formas de pensar", lo que deja a la música -y por extensión a la cultura- en una posición muy favorable para ser utilizada como instrumento político.

Lo que parece incuestionable es que la aparición de la ecomusicología se inserta dentro de un movimiento mucho más amplio de conciencia social y medioambiental. La preocupación por la equidad social y la conservación del medioambiente tienen cada vez mayor presencia en el ámbito de la música, como hemos podido constatar hace poco con el caso de Metallica en el festival de Glastonbury o las cada vez mayores posiblidades de hacer compras responsables de instrumentos. Y esto es sólo el principio del cambio.

Más información en:

- Ecomusicology: Ecocriticism and Musicology. Aaron S. Allen.
- Ecomusicology
- Selección de artículos sobre ecomusicología.

miércoles, 18 de junio de 2014

Salim Ghazi Saeedi - NamoWoman (2012)

 
Recientemente recibí un sorprendente correo de Irán. Un chico llamado Salim Ghazi Saeedi me presentaba sus discos y, entre otras cosas, decía: "a pesar de las restricciones que el gobierno de Irán impone a la música rock he tenido la oportunidad de dar a conocer mi música más allá de sus fronteras". Es complicado no sentir una enorme curiosidad - y admiración- por alquien que se dedica a coger la guitarra y ponerle distorsión en un país donde hasta hace poco se imponían multas de miles de euros a músicos, se cancelaban conciertos y los discos deben pasar antes de ser editados por el ministerio de cultura, entre otras prácticas que persiguen la músicas y ciertos géneros, como el heavy, son considerados directamente satánicos. Baste leer algunas de las noticias de los últimos años, como esta sobre la banda Yellow Dogs, esta sobre la escena underground de Irán o esta otra sobre la persecución del rap y el rock para hacerse una idea del panorama.
 
Pues bien, una vez superada la curiosidad inicial y habiendo investigado un poco la escena iraní me dispuse a escuchar con detenimiento el disco. A pesar de que en su web menciona mútliples influencias, como Jeff Beck, Marty Friedman o Thelonious Monk , lo cierto es que este trabajo es complicado de etiquetar. Aunque puede adscribirse inicialmente al rock progresivo, Saeedi se dedica a explorar e investigar sobre multitud de géneros: jazz, rock, heavy, todo ello aderezado con música tradicional de su país y de Oriente Medio. Entre los sonidos más tradicionales sería obligado referirse a músicos como Hossein Alizadeh o Kooch como referentes principales, pero la amalgama que se presenta en NamoWoman es una verdadera locura.
 
El álbum se compone de nueve temas en el que ninguno supera los cinco minutos. Saeedi es el compositor y se encarga de todos los instrumentos, así como de la mezcla y la producción. Sin embargo, el disco no suena casero y bien podría haber sido editado por cualquier sello independiente europeo. Si bien la destreza y habilidad de Saeedi es palpable en cada una de las pistas, este trabajo es de difícil digestión. Hay un puñado de buenas ideas aquí y allá, pero personalmente echo en falta algo de la espontaneidad que destilaban por ejemplo Forgotten Silence en su disco Kro Ni Ka, con quienes Saeedi tiene algunos puntos en común. Aún así, habrá que seguirle la pista, porque su propuesta es tan arriesgada como atractiva.